Todo sobre Mascarillas

¿Qué son las Mascarillas? 

Una mascarilla consiste en una capa de productos, ya sean naturales o de cosmética, que se aplica sobre la piel o el pelo de la cabeza de una persona. Dependiendo tanto de la zona en la que se desea aplicar como de los resultados que se busquen se empleará unos u otros ingredientes. Tanto para mascarillas faciales como para mascarillas capilares existe una amplia variedad de productos en el mercado, pero también es posible encontrar una extensa farmacopea para preparar y aplicar estas mascarillas de forma casera.

 

Tipos de Mascarillas

Dentro de las mascarillas capilares y faciales podemos identificar distintos tipos específicos de mascarillas según su función y composición.

Según su presentación:

En gel: Facial, para piel grasa. Retiene agua en la capa superior de la piel, ofreciendo un efecto refrescante, suavizante y tonificante. Sus aplicaciones cosméticas dependen de los ingredientes empleados. No resulta necesario que se sequen sobre la epidermis.

Plástica fría: Facial. Produce un efecto hidratante y acondicionador. Se compone de polvo con sales; se prepara mediante tres cuartas partes de tónico y una de polvo, para posteriormente polimerizarse, moldearse y ser aplicada mediante espátula.

Peel off: Facial. Comercialmente en desuso, se trata de aquellas mascarillas que, una vez se han secado sobre la piel, deben ser retiradas como si se tratase de retirar una segunda piel. La dificultad a la hora de aplicarla y retirarla correctamente la hace poco popular. Su debido uso conlleva aplicar una gruesa capa de forma uniforme por el rostro, antes de retirarla desde el cuello hasta la frente, de una sola pieza.

Velo: Facial. Pieles envejecidas, desvitalizadas o deshidratadas. Se compone de una película de celulosa embebida en colágeno, activada con un producto específico. El colágeno es transferido desde el velo aplicado seco sobre cara y escote, al activarse con el líquido específico tras la aplicación. El efecto resultante es una consistencia y elasticidad mejorada de los tejidos afectados.

Pastosas: Facial y Capilar. Se trata de aquellas mascarillas que tengan una consistencia viscosa. Suelen contener extractos de algas, sales, azufre o arcillas, entre otros.

Sólida térmica: Facial. Se trata de mascarillas sólidas que provocan transpiración mediante el calor que generan; esto provoca que la secreción sebácea sea retirada, con lo que se limpian los folículos polisebáceos. Es habitual que contengan extractos vegetales ricos en azuleno, descongestivos, antiinflamatorios y sedantes.

En polvo: Facial. Se presenta en forma de polvo que posteriormente han de ser disueltos en una loción que le confiera consistencia. Una vez logrado esto se obtiene una masa que será aplicada y retirada tras veinte minutos, aproximadamente.

Dependiendo del tipo de piel sobre el que se empleará se empleará una loción específica. En el caso de pieles secas se recomienda una loción hidratante, para pieles sensibles las lociones que contengan azuleno. En el caso de pieles grasas o que presenten acné se emplearán lociones con azufre o de efectos astringentes.

Fango o barro termal: Facial, Capilar o Corporal. Consisten fundamental y exclusivamente en ocasiones de fango, barro o algas. Sus beneficios y usos dependen de los demás elementos que compongan.

Según su efecto:

  • Exfoliantes
  • Humectantes
  • Limpiadoras
  • Curativas
  • Nutrientes
  • Purificadoras

Según su uso:

La piel humana mantiene un balance en su humedad y otros factores que la mantiene sana y cuidada. Cuando se producen desequilibrios podemos estar ante pieles grasas, que presentan un exceso de secreciones sebáceas, o pieles secas, con un déficit de hidratación que las vuelve quebradizas o propensas a las arrugas. Las pieles sensibles no toleran debidamente algunas condiciones o ingredientes, presentando daños con facilidad ante la presencia de estos elementos.

En general, las mascarillas faciales se dividen en:

Para pieles normales

  • Para pieles grasas
  • Para pieles secas
  • Para pieles sensibles
  • Para pieles acnéicas

El cabello humano está formado por un 28% de proteínas, un 2% de lípidos y un 70% de agua, sales y otras sustancias, entre ellos urea o aminoácidos. Al igual que la piel, las proteínas capilares son fundamentalmente queratina, pero en el caso del cabello, y de las uñas, su contenido en azufre es notoriamente superior

El tipo de cabello se puede clasificar en base a su emulsión epicutánea, dependiendo de cuánta grasa y agua emite. Según estas cantidades de agua y grasa, podemos encontrar mascarillas para:

  • Para cabello seco o estropeado
  • Para cabello normal
  • Para cabello graso
  • Para cabello con caspa

Estas mascarillas producen efectos distintos mediante su aplicación y sus ingredientes.

 

Cómo aplicar una Mascarilla correctamente

Mascarillas Capilares 

Antes de aplicar la mascarilla se debe lavar bien el pelo. No basta con humedecerlo, hay que lavarlo perfectamente, de forma que la mascarilla actúe directamente sobre el cabello. Una vez esté limpio se debe retirar el exceso de agua, sin llegar a secar el pelo. Debe quedar húmedo sin que llegue a gotear.

La aplicación de una mascarilla capilar debe hacerse evitando el cuero cabelludo, es decir, solo se debe aplicar sobre el pelo, no sobre la piel de la que brota. Tanto la raíz como los primeros centímetros están protegidos de forma natural y las mascarillas tienen un efecto distinto sobre esta zona. Las mascarillas capilares se deben aplicar desde la zona inferior del pelo hasta las puntas, asegurando que toda la extensión quede impregnada.

La cantidad de mascarilla necesaria es proporcional a la longitud y cantidad de pelo y, por supuesto, no deben quedar zonas secas o sin mascarilla.

Una vez aplicada debe dejarse reposar entre tres y cinco minutos, por norma general. Algunas mascarillas requieren entre quince minutos y media hora. Cada producto indica cuánto tiempo necesita de reposo antes de ser retirado.

Hay que tener presente que se recomienda usar mascarillas capilares como máximo una vez cada tres días. En el caso de los cabellos castigados se necesita un tratamiento intensivo, mientras que en otros cabellos se recomienda el uso de estos productos una vez cada diez días. La prudencia es un factor importante en el cuidado del cabello.

Mascarillas Faciales

Dentro de la variedad de mascarillas faciales disponibles, existe una serie de consejos generales de uso aplicables a la mayoría.

Lo primero que se debe hacer es elegir la mascarilla correcta para el tipo de piel. Aplicar una mascarilla para pieles grasas a una piel normal puede desbalancearla y terminar causando un quebranto en lugar de un beneficio. Una vez seleccionada la mascarilla y elaborada correctamente es necesario cerciorarse de que la piel está perfectamente limpia antes de iniciar la aplicación. Este aspecto es sumamente importante, ya que puede provocar tanto un efecto distinto en zonas que no estén perfectamente limpias, o que no haya ningún efecto en absoluto en ellas. Incluso se recomienda exfoliar previamente la piel antes de aplicar una mascarilla.

Dependiendo del tipo de mascarilla habrá que llevar a cabo una aplicación con espátula u otros instrumentos. Por norma general, la mascarilla debe aplicarse de forma uniforme por toda la zona, en una capa gruesa, que permita que todas las zonas sean afectadas por igual. Esto es sumamente importante en las mascarillas peel-off. Algunas mascarillas tienen consejos específicos para su aplicación, pero por norma general este método funciona con cualquier mascarilla.

Una vez aplicada una mascarilla, retirarla es un paso fundamental. En el caso de las mascarillas peel-off será fundamental extraerla desde el cuello hasta la frente de una sola pieza. En el resto de casos se recomienda retirar mediante abundante agua, que estará caliente.

 

Mascarillas Caseras y Naturales

Además de los productos a la venta en tiendas, es posible obtener mascarillas, tanto para piel como para pelo, mediante ingredientes naturales que se pueden mezclar en casa sin grandes dificultades. Además, al contener únicamente ingredientes naturales no presentan contraindicaciones, salvo casos de alergia a los ingredientes.

Las mascarillas naturales, sin preparados químicos complejos, producen los efectos deseados de la misma forma que las más complejas elaboradas mediante agentes químicos. Su eficacia lleva probándose desde hace milenios y los principios activos son los mismos que cualquier otra mascarilla.

Los ingredientes habituales son aceite y yemas de huevo, barro, arcilla, azuleno, azufre o aguacate. El uso y cantidad de estos ingredientes dependerá de cada receta y del uso que se desee hacer de la mascarilla.

Hay recetas para prácticamente todos los ingredientes posibles, cada una afirmando que se produce uno u otro efecto; pero lo cierto es que por norma general los elementos habituales que dan mejores resultados son los aquí listados.

comments powered by Disqus